Antonio J. Montilla Piernagorda, nos escribe:
¡Salve madre!
Un año más el mes de mayo nos deja el perfume de las flores, los cielos con un azul más intenso, la alegría de las gentes de Baena que ya llenan plazas, parques y calles. Pero no debemos olvidar que el mes de mayo, es el mes dedicado a María, la virgen nuestra madre, como cada año en el humilde barrio del tinte de baena, y junto a la vieja iglesia del salvador, la llama del amor hacia la santisima virgen de los remedios se enciende, son cada vez menos mujeres la que asisten todos los jueves y sábados, pero aún así luchan por mantener esta vieja devoción de nuestro pueblo.
Ofrendan con sus cantos, oraciones, poesías a la madre de nuestro señor. En la humilde ermita la imagen de la santisima virgen nos espera. No esperen ustedes encontrar grandes retablos, ni joyas, luces ni abalorios, sino las bonitas flores depositadas en su altar y las pequeñas velitas que arden entre oración y oración.
Durante el mes de mayo aún se oirá en este viejo arrabal de Baena las canciones de antaño que con tanto amor se enseñaban de madres a hijas, y las cuentas del rosario se desgranarán puntualmente desde las 6 de la tarde fijando sus anhelos y peticiones en la bella sonrisa de la virgen y en el tierno y gracil niño jesús.
Esperemos que estas líneas, al menos sirvan para despertar la curiosidad entre los lectores de esta página y que alguno se acerque a acompañar aunque sólo sea un momento a estas mujeres y a demostrar que el pueblo de Baena no olvida sus raíces, historias y devociones.













