Ahora que estos días hablamos de la Virgen del Rosario, nos viene al recuerdo un genial artículo firmado por Manuel Vázquez Seco y publicado en la revista Tambor allá por el año 1963:
Fué el día de la Asunción, el 15 de Agosto. La mañana era tersa y pura como un niño recien acido. El sol lucía. En este día, por primera vez -al menos que yo conozca- se celebraba con gran entusiasmo y animación la Romería de la Virgen del Rosario, a la Ermita de los Angeles.
Un desfile-caravana inició la marcha con la Virgen al frente; familias enteras engrosaban la comitiva. Aqui y allá se veian chicos desperdigados que avanzaban. De vez en cuando se acercaba el ronroneo de una motocicleta, cabalgada por un chico habilidoso, que en zig-sagueante marcha se ponía en cabeza.
Se veía a la muchedumbre caminar por la polvorinta carretera con vanchas de verdura, en busca de un rato de solaz, de esparcimiento; esperaban con ansia este día, querían dar rienda suelta a la alegría que produce vivir una jornada en pleno campo. Los camiones, las bicicletas, los coches y las “scooters” se mezclaban con los grupos humanos. La virgen sobresalía presidiendo el cortejo.
La Ermita - que aun no había sido restaurada en su totalidad- estaba engalanada. La Virgen sobre una camioneta, fué situada a la puerta y el vecindario se desparramó por la fresca alameda marginal del rio Marbella. Las gentes estrablecieron sus apartamentos y se acomodaron en ellos por grupos, por peñas, por familias….. El silencio del campo se rompía a cada momento por las estrofas de una canción y por el baile que la acompañaba, mientras un chiquillo gordete y colorado hacia los honores a unas viandas.
Cuanso el sol empezaba a dejar sentir su peso sobre los romeros y las calcinadas, se hizo el silencio y sobre una peña que dominaba toda la explanada de la alameda, se rezó el santo Rosario, por el Rvdo. Padre D. Juan Antonio Caamaño Coblas. Poco a poco se le fué sumando la muchedumbre.
El Presidente de la Cofradía, D. Manuel Caballero Gonzalez, organizador de esta Romería, como presa de una energía inusitada se veía en todas partes. Su presencia animaba y alentaba. Aquí daba un consejo, alli acudía presuroso, tan pronto estaba al lado de la Virgen como saludaba a los que se le acercaban o se encontraba entre un grupo de cantantes.
Todo eran risas y alegrías, regocijo campero junto a la Ermita.
Al declinar la tarde se organizó el regreso. Los coches y motos se pusieron en movimiento, y ya entrada la noche, cuando empezaban a caer las sombras sobre la ciudad, entre palmos y cantos llegó la Virgen al Llano.
Cabe destacar la gran acogida que ha tenido esta Romería, pero es preciso que sea aún mas esplendorosa en los años venideros, que se sumen todos los vecijnos de este pueblo, que se adecente la carretera para hacerla transitable a los vehiculos.
Desde estas paginas, invitamos a todo el pueblo, para que colabore con sabe hacerlo, con verdadera entrega, y así dara mayor realce a esta fiesta y habremos llevado a nuestra alma, al menos una vez cada año, mayor alegría.














