Mucho ha evolucionado nuestra Semana Santa, en todos los aspectos, y uno en lo que más se ha notado ha sido en los Cuarteles, lejos quedan ya los tiempos en los que se celebraba una pequeña convidada en casa del Cuadrillero, a costa de sus muchas veces exiguo jornal. Eran tiempos de mucha necesidad y de soluciones imaginativas e ilusión para sacar adelante las cuadrillas.

Los mas jóvenes, los que llegamos detrás, con mejores tiempos hemos oído muchas historias de Cuarteles, de los pestiños, del calnerete o la salsa de “papas”, en todo caso digno avituallamiento para los cansados quehaceres cofradieros. Pero sobre todo nos ha emocionado escuchar aquellas hermosas historias cuarteleras, de saeteros espontáneos, de exhibiciones de redobles, de anécdotas. Era el Cuartel lugar de descanso, de confidencias, de unión, de escuela semanasantera, de tomar algo rápido que hay que salir para una u otra tarea, ya sea recoger, confesiones, estaciones o para la procesión.

No se debe perder ese sentido, no debemos dejar que este tradicional lugar de convivencia se convierta en una especie de lugar impersonal, donde tenemos derecho a comer y beber a bajo coste. Debemos conseguir que el Cuartel sea el reflejo del sentir de lo que representamos, de nuestro espíritu religioso y solidario. Que sea ese lugar de siempre, tranquilo, donde se disfruta de una buena conversación entre cofrades mientras se toma pausadamente, y por que no, una rica copa de vino de nuestra tierra, pero no por eso excusa para caer en excesos impropios.

En la sociedad de hoy hay lugar para todo, para la diversión, para la reflexión, para el descanso, para la religiosidad, y debemos saber trasladar a nuestra juventud que el respeto a los demás, al momento que vives, a lo que representas en ese momento, a uno mismo en definitiva. Es tarea de todos, sobre todo de los mayores y directivos el hacer entender a las generaciones mas jóvenes el verdadero sentir de nuestra Semana Santa y así de esta manera que puedan ser llamados con orgullo y dignidad COFRADES con mayúsculas.