Dos hileras de sombras suben
por la Calle Juan Ocaña
vienen vestidas de negro
como la noche estrellada.

Unos tambores de luto
vienen tocando al compás
parecen que están llorando
en cada toque que dan.

Sus sones tristes y amargados
envuelven a la brisa fresca
que juega en el ciprés sombrío
que crece junto a las celdas.

Un viento de emociones
azota a los cuerpos viriles
que por las callejas desfilan
haciendo estremecer sus arterias.

En su tambor van desahogando
un volcán de sueños, de sentimientos
que emergen en esta noche de luna llena
y prenden en las estrellas.

Son los tambores arrepentidos,
son los tambores enlutados
que hacen temblar los muros
de esta almedina quieta

que reposa en su silencio
esperando ansiosa cada primavera
la noche del Jueves Santo
para quebrarse de dolor y pena

sintiendo esos lamentos roncos
que los tambores exhalan
cuando se pierden en ella
buscando a ese cristo del madero
que en angustiosa agonía os espera

Carmeli Piernagorda, en el 75 aniversario de la Hermandad

Reproducir y Descargar | Toque del Tambor Ronco de los “Enlutaos”