Los cuarteles son casas o locales que se preparan en Semana Santa como lugar de reunión y convivencia de las hermandades y cuadrillas de judíos.

Los antecedentes de los cuarteles viene de las cuadrillas de judíos, donde el cuartel era en la propia casa del cuadrillero y lo que allí se tomaba era costeado por el mismo.

La economía de aquellos tiempos no permitía hacer gran gasto por lo que habría que conformarse con los típicos dulces de la fecha, vino y aguardiente.

Con el tiempo han ido evolucionando motivado entre otras cosas por el incremento de judíos en las cuadrillas, por lo que se pedían prestados locales más o menos bien situados en calles bien situadas en el casco antiguo.

También la forma de sufragar los gastos también cambian y ahora todos los gastos se pagan de la cuota que paga cada hermano o judío para tal fin.

El mejorar la economía de las cuadrillas ya se van aumentando las viandas en los cuarteles y no faltan en ellos, el típico bacalao, el calnerete de papas o la típica salsa de espárragos.

En la actualidad se ha dado un paso más en los cuarteles y hay cuadrillas y hermandades que dada la escasez de locales y casas idóneas en el casco antiguo, han decidido comprar su propio cuartel. No hay duda que para poder enfrentar tan importante gasto la mayoría o totalidad han tenido que contratar un préstamo bancario, el cual están pagando entre todos los hermanos o judíos con pequeñas cuotas mensuales.

El cuartel desde antaño, ha sido tradicionalmente, lugar de descanso para las cuadrillas, de convivencia, de recuperar fuerzas para seguir cumpliendo con las obligaciones cofradieras, también ha sido lugar de acogida y recibimiento para los forasteros y foráneos que gustan de compartir una copa de vino de la tierra.